Rafael Nadal hizo un rictus de dolor que tardó lo que dura un parpadeo. De ese instante lo único que quedó para las cámaras fue una toma del rostro, con sus labios apretados y el ceño fruncido, donde parecía que buscaba disipar alguna molestia en esa mueca de coraje. Coraje, tesón, son palabras que siempre aparecen cuando se trata de definir algún rasgo del carácter en deportistas como Nadal.

En los tres minutos y medio de imágenes disponibles en Internet de aquel partido en junio del 2012, cuando enfrentó al belga Steve Darcis en la primera ronda del torneo de Wimbledon, Nadal lució en cada volea y revés como si no pasara nada. Una venda delgada que rodeaba su rodilla izquierda como pedazo de gasa, era el recordatorio que su tendón rotuliano no le sienta bien el juego en superficie de pasto. En menos de dos horas el jugador español cayó derrotado (7-6; 7-6; 6-4).

Momentos después ni en el vestidor, en la conferencia de prensa, ni a su arribo a Barcelona, admitió molestia alguna. La prensa deportiva española publicó al día siguiente que Rafa se quejó con sus médicos de una sensación constante de inseguridad en sus apoyos, sobre todo cuando flexionaba al contestar con el golpe de revés.

Solo cuando uno se lastima una parte del cuerpo descubre lo importante que éste es para la vida diaria.
La acción mecánica más común, entre varias que a diario realiza el cuerpo humano, está al flexionar las piernas. Sentado, al arrodillarse, o cuando se encoje para recoger algo, las piernas se flexionan más o menos por la mitad. La presencia de esta articulación en la vida cotidiana, solo se hace más notoria por el dolor al golpearse con cualquier tipo de objetos.

Un deportista de cualquier disciplina puede hacer la temporada de su vida, estar en plenitud, pero en una acción fortuita que en ocasiones se pudo prevenir, se rompe. Se dice que quien ha practicado durante cierto tiempo algún tipo de deporte, alguna vez ha sufrido algún tipo de lesión. Los especialistas hablan que en el deporte profesional ocurren casi 200 mil lesiones de ligamento cruzado cada año. Derrick Rose, el pivot de más de dos metros de estatura del equipo de baloncesto Chicago Bulls, quien se lesionó la temporada pasada de la NBA, describió su lesión de ligamento como algo inverosímil. “Fue la cosa más cercana a la muerte, parecía que me lo habían quitado todo”.

Boris Becker, el tenista alemán albino que hizo de su mirada de precisión a finales de los años 80, un logo que parecía alegoría de las grandes marcas de tecnología de su país, hizo este diagnóstico en junio pasado para la BBC después del partido donde cayó Nadal.

“Rafael Nadal no dobla bien la rodilla izquierda, sobre todo en los tiros de revés… parece que busca colocarla a propósito sobre la hierba en ángulos donde la rodilla no le moleste, intenta protegerla, sobre todo en las flexiones”.

En mayo pasado la versión digital del New York Times realizó un análisis especial, con los adelantos que la tecnología permite, sobre la presión que Nadal somete en cada partido a su rodilla. Las imágenes mostraban cómo el menisco izquierdo soporta el peso de lo que podría ser tres veces su cuerpo. “Es sobrehumano. Corre más que nadie, alcanza pelotas que otros jugadores dan por perdidas y saca puntos que parecían imposibles de ganar”, decía el rotativo.

Desde que comenzó su carrera, Nadal siempre ha sufrido dolores en las rodillas debido a su juego agresivo. Eso lo obligó a modificar su estilo en los años posteriores, aunque las molestias han continuado. El ex número 1 del mundo y ganador de once títulos Gran Slam, estuvo en 2012 fuera de las canchas por 7 meses a causa de una lesión en la rodilla izquierda. Con esa fuerza sobrenatural que el español le carga a su rodilla, otro se hubiera lesionado mucho más tiempo.

En esa misma cancha de Wimbledon, antes de la derrota de Nadal, la rusa Victoria Azarenka, tuvo una grave caída que le provocó esquince de rodilla. ¿Pueden imaginar lo que duele eso? Las imágenes con el rictus de dolor en el rostro de la tenista tirada en el pasto, eran un recordatorio de las caras de los deportistas de otras disciplinas que han pasado por lesiones de menisco o ligamentos, donde esos momentos han quedado registrados en Internet.

En 1970 el cineasta francés Eric Rohmer retrató la obsesión por la rodilla femenina de un hombre soltero en un tranquilo lugar de la montaña donde viajó para pasar unos días de descanso. En ese sitio se encontró con una antigua amiga, convertida en novelista, quien le presenta a las dos hijas de la propietaria de la casa. Clara, una de estas chicas, le causará una profunda impresión aunque lo que lo atraerá de esta joven será su rodilla. “La rodilla de Clara” es una alegoría sobre la articulación del cuerpo que cuando se lastima, provoca los rictus de dolor más teatrales de la vida.

En abril del año 2000 el futbolista brasileño Ronaldo, cuando jugaba para el Inter de Milán, cayó en el minuto 19 del segundo tiempo en los límites del área grande después de driblar a dos defensas del equipo rival, la Lazio. El rostro de quien en ese momento era considerado como uno de los fenómenos del futbol mundial, tirado en la cancha con un rictus de dolor mientras con las dos manos se sostenía su rodilla, ante el azoro de los contrincantes, era como un recordatorio visual de la fragilidad que alcanza hasta los genios.

Tony Nadal, tío y entrenador de Rafa, decía hace unas semana que el jugador probablemente es el que más partidos ha ganado jugando mal. Esta circunstancia tiene el  mérito de que sabe afrontar la adversidad. Es decir, que acepta las cosas como vienen. Porque aceptar las cosas buenas de la vida lo sabe hasta el más tonto, pero aceptar las cosas difíciles, y cuando atañen a la rodilla, implica algo más que fingir inmunidad al dolor. La expresividad de un dolor que nulifica todo, convierte en más humanos a los superdotados. Nadal lo sabe, ha llegado a decir que se mira en el retiro en unos años ante lo insoportable que ha llegado a ser cada lesión en esa articulación.

 Apunte 

Las lesiones deportivas, o por accidente cuando las personas realizan sus actividades cotidianas, nos devuelven a esa fragilidad primaria, cuando el entorno se convierte en la principal amenaza a nuestros primeros pasos. El entorno o el medio ambiente, cuando se habla de condiciones meteorológicas, es lo que la mano del ser humano más ha alterado en las últimas décadas. Nos exhibe en ese otro tipo de fragilidad ante los mensajes de la naturaleza. ¿Cuándo se había visto que dos huracanes golpearan al mismo tiempo el Golfo y el Pacífico mexicano? Independientemente de su intensidad, las consecuencias, pasada la emergencia de esos días del 2012, nos recordarán lo que hemos hecho con la depredación ecológica para alterar nuestro entorno.

Posted by Juan Velediaz

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